La Virgen del Milagro, como te llaman tus hijos de HAITI, porque te han reconocido como su Patrona. En tus manos pongo mi súplica y también mi pequeña ayuda por ellos, mis hermanos; bendícela, preséntala a Jesús. Haz valer tu amor de Madre y tu poder de Reina. Me entrego a tu voluntad; estoy seguro de tu misericordia.
Madre de Dios y Madre mía, ruega por mí.
(Puedes hacer esta oración en forma de novena, o bien, el día 12 de cada mes, durante 12 meses, después del terremoto acaecido el 12 de enero; ya sea individualmente o en familia.)
Presidente: Del Señor viene la misericordia, Todos: Y la redención copiosa. Presidente: Oremos. Todos: Gloria a ti, Padre, que estás en los cielos, Que tu amor reine en la tierra, haz que nuestra voluntad sea conforme a la tuya.
Que tu Hijo, Jesús, nuestro Redentor, otorgue al XXIV Capítulo General y a nuestra entera Congregación sabiduría y compasión a través del Espíritu Santo.
Haznos sensibles a los signos de los tiempos, y que estemos dispuestos a una conversión continua, de forma que, al organizar nuestra vida apostólica y misión, pensemos y sintamos como Jesús a fin de responder más eficazmente a las necesidades de aquellos a quienes nos envías, los pobres más abandonados.
Ayúdanos a ser cada vez más fieles a nuestro carisma y a nuestra misión.
Que nos olvidemos de nosotros mismos y nos esforcemos por vivir para los demás.
Que proclamemos fielmente el Evangelio de la abundante redención allí donde las necesidades pastorales sean más urgentes.
Haznos misioneros intrépidos y de ardiente caridad pastoral que nos impulse a ir a lugares difíciles y a emprender los trabajos más arduos, confiando en que tú estás siempre con nosotros y en que todo lo podemos en ti, que nos confortas.
Que en todo cuanto sintamos, pensemos, digamos y hagamos, te demos gracias y te alabemos.
Invocación:Madre del Perpetuo Socorro, Todos:Ruega por nosotros. Invocación:San Alfonso, y todos los Santos y Beatos de la Congregación, Todos:Rueguen por nosotros.