6.3.10

POR LA FAMILIA



Llena nuestro hogar con tu gracia y tu bendición

Padre Celestial, haz que seamos mejores padres de familia. Tú que en Jesús nos hiciste hijos tuyos y que en María y José nos dejaste un ejemplo eximio de amor desinteresado hacia los hijos, te pedimos que llenes nuestro hogar con tu gracia y tu bendición. Ayúdanos a educar cristianamente a nuestros hijos y a amarnos el uno al otro con un amor sacrificado, tierno y puro. Concédenos el don de formar una familia verdaderamente cristiana que sea como una pequeña Iglesia doméstica. Que nuestros hijos: que crezcan sanos de cuerpo y alma, que aprendan a amarte con sencillez y que nunca se separen de Ti Tuyos son pues Tú nos los has dado y si quieres llamar a tu servicio alguno de ellos, nosotros ofreceremos gustosos la entrega que tú nos pidas. No permitas que nuestros defectos nos hagan caer en la negligencia o en la omisión a la hora de educarlos. Danos fortaleza para ser auténticos testigos de los valores del Evangelio. Danos justicia para saber qué decir y qué hacer en cada momento sin faltar nunca a nuestras obligaciones. Danos templanza para ser dueños de nosotros mismos por encima de nuestros egoísmos a la hora de guiarlos. Danos prudencia para saber cuáles son los mejores caminos para guiarlos hacia ti. Y sobre todo, danos la verdadera caridad, para que sea el amor lo que nos ayuda a hacerlos personas íntegras en su cuerpo, en su alma, en su relación con los demás y en su relación contigo.


Señor, Padre todopoderoso, gracias por estos hijos. A través nuestro has hecho surgir su vida; desde toda la eternidad tú los conocías y amabas. Las preocupaciones, temores y fatigas que nos cuestan, las aceptamos con serenidad. ¡Que siguiendo el ejemplo de Tu Hijo les ayudemos a hacer su camino! Enséñanos tú, Padre bueno, por los méritos de Jesús. tu hijo y Señor nuestro. Amén

Claves para padres educadores






1.2.10

POR NUESTROS MISIONEROS DE HAITI

¡OH MARIA,

MADRE DEL PERPETUO SOCORRO!


La Virgen del Milagro, como te llaman tus hijos de HAITI, porque te han reconocido como su Patrona. En tus manos pongo mi súplica y también mi pequeña ayuda por ellos, mis hermanos; bendícela, preséntala a Jesús. Haz valer tu amor de Madre y tu poder de Reina. Me entrego a tu voluntad; estoy seguro de tu misericordia.


Madre de Dios y Madre mía, ruega por mí.



(Puedes hacer esta oración en forma de novena, o bien, el día 12 de cada mes, durante 12 meses, después del terremoto acaecido el 12 de enero; ya sea individualmente o en familia.)


27.11.09

SAN ALFONSO A JESUS NIÑO



Siendo niño San Alfonso, rezó frecuentemente delante de Jesús Niño. Ordenado sacerdote,

San Alfonso publicó en 1758 un libro que expresa bien su meditación sobre el misterio de la Navidad:



“Jesús mío,

mi soberano Señor y verdadero Dios:


¿Qué fuerza te ha hecho descender

del cielo a una gruta

sino la fuerza de tu amor por nosotros?


Tú que habitas el seno del Padre,

tú reposas en un pesebre.


Tú que reinas más allá de las estrellas,

tú vienes a nacer sobre un poco de paja...



Tú que eres la alegría del cielo,

yo te escucho gemir y llorar.

. . .


Dime, oh Jesús mío:

¿Qué fuerza desconocida

te ha reducido a tal abajamiento?

Una sola,

la fuerza de tu amor por nosotros”.


. . .

“Así es que, en esta morada,

el Verbo encarnado

pasó el resto de su infancia

y toda su juventud.


¿Cómo vivió?

Pobre y despreciado de los hombres

haciendo el oficio de un simple obrero,

“en sumisión a María y José”

(Lc 2, 51)


CORONA DE ADVIENTO


ORACIÓN DEL PRIMER DOMINGO


Encendemos, Señor, esta luz,

como aquél que enciende su lámpara

para salir, en la noche,

al encuentro del amigo que viene.

En esta primera semana de Adviento

queremos levantarnos para esperarte preparados,

para recibirte con alegría.

Muchas sombras nos envuelven.

Muchos halagos nos adormecen.

Queremos estar despiertos y vigilantes,

porque tú nos traes la luz más clara,

la paz más profunda y la alegría más verdadera.

¡Ven, Señor Jesús. Ven, Señor Jesús!

(Misa Dominical)